En el box de Lenovo Ducati nadie dramatiza, pero tampoco pretenden maquillar una realidad incómoda. Después de un 2025 muy difícil para Francesco ‘Pecco’ Bagnaia con la GP25, Gigi Dall’Igna ha puesto palabras a lo que se intuía desde hace meses: el equipo no consiguió darle al bicampeón la moto ni el contexto que necesitaba para dar su mejor nivel. Lejos de sonar a un reproche, el mensaje abre una etapa de autocrítica técnica en Borgo Panigale.
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Un diagnóstico que Ducati ya no esquiva
La frase de Dall’Igna es directa en un jefe de proyecto acostumbrado a hablar con precisión: “No fuimos capaces de poner a Pecco en las mejores condiciones”. El comentario sale de una entrevista publicada en los días previos al arranque de la temporada 2026, y resume mejor que cualquier tabla el desajuste que hubo entre piloto y moto durante casi todo el pasado año.
El reconocimiento de estos problemas no llega aislado. En esa misma intervención, el director general de Ducati Corse explicó que con las actuales concesiones, es mucho más difícil mejorar la moto para los que están arriba: hay menos tests y neumáticos disponibles para probar piezas. Esto supone un margen mucho más estrecho para corregir rápido cuando un piloto pierde confianza en zonas críticas, facilitando demasiado su caída en la casa de apuestas deportivas.
El contraste de 2025 fue evidente: Marc Márquez fue campeón del mundo con la misma moto pese a perderse la última cuarta parte del campeonato, mientras que Bagnaia fue quinto en la general sufriendo enormemente con la moto, con carreras perdido en la zona baja de la parrilla. El dato confirma que la Desmosedici GP25 era una moto muy competitiva, pero también que el problema de Pecco no era una falta de velocidad, más bien de un feeling repetible cada fin de semana.
Qué debe cambiar Ducati para recuperar al bicampeón
Si algo define a Bagnaia cuando todo está en su sitio es la regularidad: una moto estable, con referencias claras y una lectura limpia del neumático trasero en las carreras largas. En 2025, sin embargo, ese círculo se rompió… prácticamente siempre. Incluso cuando ganó en Motegi, dominando todo el fin de semana, la narrativa seguía girando en torno al dominio de su compañero de box, Marc Márquez, que conquistó su séptimo título de MotoGP con cinco rondas por disputarse.
Por eso el punto clave para Ducati no es “hacer una moto más rápida”. Lo que los boloñeses necesitan es conseguir una base más interpretable para sus dos perfiles de pilotaje, que les vuelva a poner en el pie correcto para tener dos pilotos distintos luchando por el mundial en las apuestas deportivas de motor. Las primeras señales de Sepang apuntan en esa dirección: en el test oficial, Bagnaia dijo estar más cómodo que en el GP de octubre, mientras el equipo probaba soluciones aerodinámicas y acumulaba información útil antes del debut en Tailandia.
Eso sí, sus rivales tampoco van a ayudar. Aprilia dio pasos visibles en Malasia, con Bezzecchi a apenas 124 milésimas del mejor tiempo del test de Sepang, y Ducati tomó nota de ese aviso. De ahí que la “asignatura pendiente” con Pecco no sea una frase hecha, es la hoja de ruta de esta temporada: recuperar su confianza, devolverle una moto que le permita “leer” en cualquier condición y sostener ese nivel desde la primera hasta la última vuelta del fin de semana.
La temporada empezará en Tailandia el fin de semana del 1 de marzo. En Ducati creen que el objetivo sigue siendo ganar, pero ahora con un matiz importante: también es importante recuperar a Bagnaia.
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